Las poblaciones del Parque
ABIEGO
El solar de la Colegiata de Santa María puede contar toda la historia de Abiego: de antigua mezquita y castillo árabe, pasó a iglesia y fortaleza cristiana con la reconquista en 1095. La actual iglesia (s. XVI) es una de las más bellas y armónicas del gótico rural tardío y la única del Somontano con planta de cruz latina.
Cuenta con una monumental fuente, lavadero y abrevadero, de los siglos XVI y XVII.
El Monumento al Siglo XX, obra de Ulrich Rükriem, se encuentra a 1 km. del núcleo urbano, en la carretera de Abiego a Peraltilla, y en un campo lindante con la cabañera. Se trata de una composición geométrica a base de 20 estelas de granito, que se integra y funde con el paisaje: Arte y Naturaleza se dan la mano.
Sobre un cerro conocido como el "Tozal de las Forcas" se erigió el Convento de San Joaquín, ampliado en el siglo XIX.
En el Yacimiento de la Fondota se conserva un interesante conjunto de más de 1000 icnitas. Son las huellas fosilizadas que dejaron en el barro hace 33 millones de años, las manadas de herbívoros ya extinguidos que habitaban lo que entonces eran praderas salpicadas de pequeños lagos.
ADAHUESCA
La villa presenta una estructura compacta, con buenos ejemplos de arquitectura popular.
La Iglesia parroquial de San Pedro, se construyó en el siglo XVIII y responde al estilo barroco clasicista, caracterizado por la sobriedad, elegancia y esbeltas proporciones del interior.
El Centro de Interpretación de Leyendas y Tradiciones del Somontano se encuentra en el lugar que ocupó la antigua iglesia parroquial y el castillo, construido hacia 1055, cuyos restos son aún visibles. Las luces tenues y la disposición laberíntica de la sala, crean el ambiente perfecto para adentrarse en este apasionante mundo legendario de viejas historias, ritos y seres fantásticos (brujas, duendes, moras ...).
Desde aquí se contemplan espléndidas panorámicas de la sierra de Sevil, ya en el Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara. Allí se pueden realizar excursiones a la Virgen de Viña o al Mesón de Sevil, desde el que se accede al Castillo de los Santos (siglo XI).
No podemos dejar la villa sin probar su repostería artesana: las "culebretas de Adahuesca" o los "dineretes de Sevil".
ALQUÉZAR
Alquézar, castillo, Colegiata y Villa medieval se yergue sobre el Cañón del Río Vero, en un entorno de salvaje belleza que forma parte del Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara y del Parque Cultural del Río Vero.
Paisajes únicos, un mundo de agua y roca, abismos que son refugio de una variada fauna y flora, pinturas rupestres, torres y murallas almenadas, ermitas, arquitectura tradicional, pozos de nieve, leyendas de doncellas, aparecidos y reyes moros, senderismo, aventura, el mítico descenso del Vero...
Roca y agua, historia y leyenda, pasado y futuro, aventura y reposado sosiego... Todo lo encontrarás en Alquézar.
Desde el mirador 'Sonrisa del Viento' se divisan el apiñado caserío desplegado a la sombra del castillo y el último tramo del cañón del río Vera, antes de que sus aguas abandonen la sierra de Guara y se abran al valle.
En lo alto de la cresta rocosa, rodeada de profundos barrancos, Jalaf ibn Rasid (siglo IX) erigió el castillo musulmán que dio nombre a la villa: "AI'Qasr" (la fortaleza). Tras la conquista cristiana (1067) se repobló el lugar y las casas saldrían del recinto murado para extenderse a los pies de la actual Colegiata, mirando al sur para protegerse del rigor del clima.
Aunque el trazado urbano es de origen medieval, el caserío fue totalmente renovado a partir del siglo XVI, momento en el que se gestó el modelo de casa tradicional del Somontano. Las casas se funden con el paisaje, porque están construidas con los materiales que da la tierra (piedra, ladrillo y tapial).
El espacio irregular de la antigua Plaza es resultado del interés de los vecinos por contar con un espacio porticado, que les permitiera resguardarse del sol y de la lluvia sin dejar de estar en la calle y donde vender sus productos.
Pero cada uno lo hizo a su modo; por eso en cada casa los soportales ofrecen una solución diferente y las fachadas de las casas tienen diferentes dimensiones y composición.
En el pasado la plaza fue un centro dinámico en la vida cotidiana de Alquézar, un lugar de reunión, un espacio lúdico y comercial, sobre todo desde 1528, cuando Carlos V le otorgó el privilegio de celebrar un mercado semanal y una feria anual. Cada año, la plaza Mayor revive el trajín de los mercados con la celebración de su Feria de Artesanía.
EL BARRANCO DE LA FUENTE
Recibe su nombre de la fuente renacentista de Mochirigüel, mucho más monumental que la mayor parte de las construidas en el Somontano en esta época.
De aquí parte el sendero que desciende al río. El agradable paseo al pie de la roca donde se alza la Colegiata permite disfrutar de una espectacular panorámica.
EL CASTILLO
De la fortaleza de Jalaf ibn Rasid (siglo IX) no queda nada, salvo su emplazamiento. Cuando hacia el 1067 cayó en manos cristianas, aquel castillo se fortificó.
Sobre lo más alto del cerro quedan las ruinas de un torreón cuadrangular y de una pequeña capilla dedicada a Santa María Magdalena.
El acceso en rampas sucesivas, pendientes y acodadas se protegió con una torre albarrana, levantada fuera de los muros de la fortificación primitiva y que servía tanto para defensa, como de atalaya.
Entre los siglos XV y XVI se fortificó el zigzaguenate acceso al cerro mediante una sucesión de lienzos almenados y con una puerta blasonada. Al atravesarla estaremos frente a una puerta gótica conocida como La Mazmorra de las Santas. Un bajorrelieve (s. XV) representa a las Santas Nunilo y Alodia portando la palma del martirio y el momento de su muerte a manos de dos verdugos.
La torre central de la parte alta de la muralla fue acondicionada como "esconjuradero", cuya función era conjurar los nublados y tormentas, tocando las campanas e invocando a Santa Bárbara.
COLEGIATA DE SANTA MARÍA LA MAYOR
Del templo románico que precedió al actual queda el atrio que le daba acceso, integrado hoy en el claustro. Los capiteles (s. XII) reproducen escenas del Génesis y encierran toda una reflexión teológica que sólo estaría al alcance de unos pocos. Las figuras se adaptan al marco adquiriendo extrañas posturas y predomina la idea sobre la forma, lo que da lugar a imágenes simbólicas, casi expresionistas. Algunos relieves conservan parte de la policromía original, pues en los siglos del románico la pintura completaba el trabajo de los canteros.
En el siglo XIV se construyeron tres crujías para un claustro, integrando en él las arcadas del atrio románico. Su planta es irregular por adecuarse al escaso espacio disponible. Los muros se decoraron con pinturas murales.
La capilla de Santa Ana, abierta al claustro es fiel reflejo del crisol de culturas que fue el Somontano en el siglo XVI. Y es que en su portada, ricamente decorada con estucos, aparecen elementos góticos, mudéjares y renacentistas.
Una bella portada gótica en la que ángeles músicos flanquean a la Virgen con el Niño, da acceso a la iglesia, cuya construcción fue encargada hacia 1535 a loan de Segura, maestro que por entonces dirigía las obras de la Seo de Barbastro.
Las bóvedas de crucería estrellada que cubren la nave y su cabecera poligonal, concentran la decoración de la arquitectura interior del templo, completamente desnudo de ornato.
El retablo mayor (renacentista, s. XVI) es una gran estructura arquitectónica realizada en madera y equipada con imágenes esculpidas que después fueron pintadas y doradas. Se concibió como un monumental sagrario, puesto que tras el óculo central estaba permanentemente expuesto el Santísimo Sacramento. La Capilla de los Lecina (barroco, siglo XVII) alberga un espléndido Cristo románico de tamaño casi natural, representado muerto, de frágiles y estilizados miembros.
MUSEO ETNOLÓGICO "CASA FABIÁN"
Un recorrido por las dependencias de una casa del siglo XVII (patio, cocina, alcobas, bodegas, ...) nos sumerge en las formas de vida pasadas de los habitantes del Somontano.
BÁRCABO
Barcabo La iglesia parroquial, dedicada a Santa Cecilia, es de origen románico, pero en el siglo XVII se superpuso otra iglesia barroca, de tal manera que el antiguo ábside semicircular ha quedado desplazado a los pies de la actual nave con lunetos y torre a los pies que conserva el crismón románico. El crismón es de seis brazos, de tipo oscense y de buena factura, sobreelevado del sillar en qué se esculpió y con finas líneas incisas decorando sus símbolos. Junto a la iglesia quedan unos pocos restos de El Castillo.
Visitar las ruinas medievales del “Castillo de Hospitaled” (también llamado Espluguiello), es una buena senderista desde Bárcabo.
La ermita Virgen de la Sierra es de los siglos XVII y XVIII y se compone de sala rectangular con puerta adovelada a los pies en el lado oeste.
LECINA DE BÁRCABO
En Lecina de Bárcabo hay que destacar sus casas señoriales y el descubrimiento en sus inmediaciones de las primeras pinturas rupestres de la provincia (primeros pobladores del Sobrarbe). Estas pinturas fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad y encontramos covachos como la cueva del Trucho con pinturas paleolíticas y otros abrigos o cuevas como la Mallata con pinturas esquemáticas del paleolítico. También en la cueva de Arpán se puede ver un ciervo.
El pueblo construido esencialmente de teja y piedra, se estructura a partir de la plaza (con la iglesia y Casa Sampietro) y una calle larga que va hacia el norte, donde se sitúan la mayoría de las casas. Conserva el mayor número de blasones del Viello Sobrarbe (casas Olivera, Urbán, Buesa, Otín...), el portal con mascarón de casa Castillo, la monumental chimenea con espantabrujas de casa Pocino,etc. Del siglo XVI es casa Carruesco que está armada con tres volúmenes: vivienda, torre central con la puerta adovelada y matacán en altura, y oratorio. En el oratorio encontramos un Cristo en huecorrelieve de baja calidad pero con el peculiar atractivo de la obra popular. También del siglo XVI es Casa Sampietro que luce un bello portal con apuntamiento (escudo en la clave) y vano con arco conopial doblado y el alféizar decorado con llamativos relieves.
La ermita románica de San Martín se encuentra a la entrada del barranco de La Choca y consta de nave rectangular y ábside semicircular liso. En este mismo lugar encontramos numerosos covachos pintados con motivos esquemáticos monocromos pertenecientes a la Edad de Bronce. También encontramos algún escaso resto anterior perteneciente al Neolítico.
La iglesia parroquial de Lecina, dedicada a San Juan Bautista, es de finales del siglo XVIII.
Cerca de la población en un agradable paseo señalizado podemos visitar la carrasca (encina) milenaria en entorno excepcional.
ALMAZORRE
La iglesia parroquial de Almazorre, dedicada a San Esteban, es románica de finales del siglo XII y se compone de sala simple, ábside semicircular, capillas laterales a modo de crucero bajo, puerta al sur y bajo atrio. La torre orientada al sur se compone de dos cuerpos y es de construcción posterior (s.XVI). La iglesia está ubicada en lo más alto del caserío con un buen acceso mediante abundantes escaleras. A pocos metros del templo encontramos el esconjuradero, desde donde se conminaba a las tronadas a descargar en cualquier otra parte. Desde la iglesia se goza de una espectacular panorámica hacia el cauce del Vero, donde quedan los restos de la extraña fortaleza de “La Zaba”(roqueto de Azaba). En la iglesia podemos ver las impresionantes pinturas románicas restauradas recientemente.
Al sur del pueblo junto al río podemos visitar también el molino antiguo también restaurado.
La ermita de La Esperanza se compone se sala rectangular con purta adovelada al sur. Es de tipología popular y fue objeto de reparaciones en el siglo XVIII (1786).
En los alrededores se encuentra la Cueva de la Carrasca, donde encontraron restos de la Edad de Bronce, y el dolmen de Caseta de las Balanzas, monumento megalítico que avala la existencia de pobladores en aquella época.
Es una población rural de casas tradicionales escalonadas en la ladera de una montaña y rodeadas de olivos.
BIERGE
El origen de la población estuvo en el Monte Cascallo donde hubo un castillo del que no quedan restos. En ese mismo lugar, se levanta la Iglesia parroquial de Santiago Apóstol, del siglo XVI y de estilo gótico "tardío, desde donde se disfruta de una excelente vista de las sierras. Poco a poco la población se extendió por el llano. Son casas de labranza, típicas del Somontano, con escudos nobiliarios y portadas en arco de medio punto de excelente factura.
El Centro de Interpretación de la Sierra y los Cañones de Guara es una auténtica puerta de entrada al Parque. Maquetas, reproducciones y juegos interactivos permiten descubrir la naturaleza salvaje que atesora y conocer su extraordinario patrimonio: arte rupestre, arquitectura románica, pintura gótica y un extenso legado etnológico.
La Ermita de San Fructuoso (siglo XIII) es célebre por su ciclo de pinturas murales de estilo gótico lineal. Predominan los colores vivos y brillantes (blanco, rojo y azul). Son figuras estilizadas, de porte elegante, dibujadas con ritmo grácil, en las que la línea domina sobre el color. Se componen escenas, las figuras se relacionan de modo natural y se sitúan en el espacio y en el tiempo.
Las escenas no se colocan al azar, sino que se ordenan en registros y viñetas. Para facilitar la comprensión de las representaciones aparecen letreros con los nombres de los personajes y otras aclaraciones: su objetivo es enseñar.
El término de Bierge, que incluye las localidades de Las Almunias, Rodellar, Yaso, Morrano, Nasarre, Otín, Pedruel, San Román, San Saturnino, Letosa y San Póliz, ofrece múltiples posibilidades para los amantes de la naturaleza y la aventura.
YASO
Es una pequeña población rural y agrícola a 692 m. de altitud pertenece al municipio de Bierge, al cual se accede por la carretera de Alberuela de la Liena. Hace asiento al pie del picacho Lacozán, en terreno que bascula con lentitud al suroeste.
Una plazuela irregular modelada por la iglesia y un par de viviendas, canaliza a la calle única descendente que va repartiendo el resto de las construcciones. Casa Altahoja s. XVIII abre portal con dovelas cargadas de geometrismos, escudos de los Sanchez, Cabrero, Calbos...
La parroquial románica posee abundantes añadidos del s. XVIII que contenían un puntual mural de transición, trasladada al Museo Diocesano de Huesca. También se encuentran la Ermita Virgen de la Sierra, ruinas góticas de los s. XIV al XVI y restos de la ermita Ntra. Sra. del Pilar.
COLUNGO
ASQUE
Recostada en una suave y soleada ladera, mirando las tierras onduladas del Somontano, se encuentra esta pequeña población. Sus viviendas se disponen de forma escalonada en torno a la única calle, luciendo fachadas encaladas y de colores terrosas. Hacia 1885 se construyó su iglesia dedicada a Santa Columba, siguiendo los cánones estéticos del estilo neogótico. A través de una puerta de ingreso, situada a los pies, se accede a la única nave con capillas laterales. La miel de Asque, continúa siendo un recurso y una riqueza para la población.
En Asque también es posible encontrar el único museo de arte del Guadamacil contemporáneo. Inédita y espectacular técnica pictórica de la cultura hispano-árabe, desaparecida en el s. XVII y recuperada en 1989. Combina la pintura y el relieve sobre piel. Tradicionalmente, Asque se comunicaba con Colungo gracias al Puente del Diablo. Merece la pena acercarse a visitarlo por su espectacular emplazamiento en el barranco del Fornocal. La dificultad de su construcción y el riesgo que ésta supuso, hacen que la tradición popular se la atribuya al mismo diablo.
COLUNGO
El caserío de Colungo se apiña en torno a la iglesia del siglo XVI, sobre la margen izquierda del barranco del Fornocal, afluente del río Vero. Todavía es posible hoy admirar varias muestras de la arquitectura popular aragonesa, tales como Casa Broto del siglo XVI, con arcada de medio punto moldurada y escudo en la clave; Casa Notario, con puerta adovelada y escudo con fecha de 1550, o Casa Abellanas, del siglo XVIII.
La iglesia de Colungo es en honor a la virgen del Pilar (s. XVI) de estilo gótico aragonés y la de Asque en honor a Santa Coloma (s. XVIII).
En Colungo se encuentra el Centro de Interpretación del arte rupestre. Es centro de acogida de visitantes y punto de información para iniciar la visita al Arte Rupestre del Río Vero. En él se organizan talleres y juegos didácticos y acoge bianualmente el Campeonato Internacional de Tiro con Arco y Propulsor Prehistóricos. Aquí se inicia este viaje en el tiempo que nos acercará a las costumbres, modo de vida, tecnología y manifestaciones artísticas del hombre prehistórico.
NAVAL
La Villa de Naval se sitúa a los pies de la Sierra de Arbe, en uno de los entornos naturales más bellos del Somontano. El caserío se ordena en calles paralelas con grandes desniveles, adaptándose a la pendiente, por lo que encontramos alturas inusuales en el Somontano, de 3 y hasta 4 pisos. En el barrio de Cotón, algunas casas vuelan sobre la calle formando pasadizos, lo que le aporta un cierto carácter defensivo y aire medieval.
Naval creció al abrigo de un castillo del que aún quedan restos junto a la actual colegiata. Ésta se erigió en honor a Santa María en el siglo XVI en estilo gótico tardío, y se amplió sucesivamente con capillas barrocas.
La villa es conocida sobre todo por su tradición alfarera, de origen medieval y morisco y aún viva. Los mejores lugares para descubrir los secretos del barro son los talleres de los artesanos alfareros y el Centro de la Alfarería, ubicado en el antiguo alfar rehabilitado "Casa Palomera".
Además de la alfarería, fue la sal el producto que tradicionalmente dio trabajo y riqueza a los navaleses. El de La Rolda es uno de los que se construyeron para explotar los manantiales salinos. Hoy es un espacio interpretado, lúdico y didáctico, que puedes recorrer realizando una visita autoguiada.
Se puede practicar el senderismo por caminos balizados tanto de largo (GR 45) como de pequeño recorrido (PR HU 72) o simplemente pasear hasta las ermitas de Santa Quiteria o Los Dolores.
RADIQUERO
El pequeño pueblo se encuentra aprisionado por la calle que desemboca en la plaza y la iglesia. Está dedicada a Nuestra Señora de Bastarillas y fue construida a la moda del último gótico (s. XVII).
Muchas casas cuentan con escudos que nos hablan del pasado noble de sus propietarios. Se pueden encontrar pasos volados sobre las calles que le prestan un aspecto medieval y defensivo.
En "La Fuente del Lugar", junto al antiguo molino de aceite, se ha acondicionado una deliciosa zona de recreo y por un camino que rodea las Bodegas Monclús, se llega a la "Carrasca de Cazcarra", una encina bajo cuyas ramas se han celebrado fiestas, bailes y banquetes. Radiquero es punto de partida para visitar el Mesón de Sevil en la cabañera que unía la Tierra Baja, con el valle de Broto.
Además de sus vinos con Denominación de Origen, los sabrosos quesos de leche de cabra que se elaboran de forma tradicional en Radiquero han hecho famosa esta pequeña población.
La Noche de Ánimas, como en otros pueblos del Somontano, se hacen calaveras de las calabazas y se colocan en las ventanas con una vela encendida en su interior.
RODELLAR
Entre las sierras de Arangol y Balced, por su situación privilegiada sobre el cañón del Mascún y el valle del Alcanadre, ya fue fortaleza durante la conquista cristiana. El caserio se distribuye en dos barrios: el de la iglesia, presidido por la parroquial (s. XVII) y de la Honguera, que aún conserva bellas construcciones tradicionales, la mayoría del siglo XVIII.